¡Sí, Señor Oscuro!

Imagen relacionadaHoy os traemos ¡Sí, Señor Oscuro!, un juego de Ricardo Crosa, Fabrizio Bonifacio, Massimiliano Enrico Chiara Ferlito. En ¡Sí, Señor Oscuro! Representaremos a los lacayos de Rigor Mortis, el verdadero jefe del mal, los cuales vienen de fracasar de su última misión y tendrán que inventar una escusa, para librarse de su castigo, y culpar a sus compañeros.

FICHA TÉCNICA

Número de Jugadores: 4 – 16
Edad aconsejada: +8
Tiempo de una Partida: 90 minutos.

COMPONENTES

Como podemos observar en la fotografía el juego está formado de los siguientes componentes:

  • Cartas de miradas fulminantes.
  • Cartas de acción.
  • Cartas de excusa.

EL JUEGO

En ¡Sí, Señor Oscuro! uno de los jugadores representará a Rigor Mortis, el jefe del mal,  y el resto a los sirvientes.

El jugador que hace de señor oscuro sólo necesita las cartas de miradas fulminantes, mientras que los sirvientes cogerán, de los mazos, 3 cartas de acción y 3 de escusa.

El juego comienza cuando Rigos Mortis pregunta por la misión que no ha sido lograda por los lacayos; ¿Por qué no conseguisteis que … ?. Tras la pregunta, le pedirá explicaciones a uno de sus secuaces.

Este tendrá que construir una historia, que le exima de culpa, con una o varias cartas de escusa. Dicha historia debe hablar o contener el título o descripción de la animación o parte de la definición de la carta jugada (o de todo un poco).

Tras construirla debe señalar como culpable de algún hecho puntual o del fracaso de toda la operación a otro de los jugadores. Esto sólo podrá hacerlo si en sus cartas de acción tiene alguna con una mano que señala.

En ese momento el jugador que ha hablado recupera tantas cartas de escusa como necesite, hasta tener 3 en la mano. La carta de acción se recupera al principio del turno, siempre que no te haya preguntado directamente el jefe del mal.

El señor oscuro mostrará una carta de mirada fulminante cuando:

  • Un jugador tarde en hablar.
  • Cuando un jugador titubee en su historia.
  • No construya su escusa correctamente con la carta jugada.
  • Cuando exista una incongruencia (por ejemplo que el mismo jugador anteriormente diga que iban en coche y luego que iban en avión a efectuar la misión).
  • Cuando dos jugadores estén continuamente culpándose uno al otro.
  • Cuando no tenga cartas de escusa
  • Cuando no tenga cartas de acción para echar la culpa a alguien.
  • Cuando no se refiera con el respeto que merece al señor oscuro.

Cuando un jugador vea la mirada lejana, media y cercana, el señor Rigor Mortis descargará toda su furia sobre este, como culpable de que la misión no se haya logrado (el resto ganará la partida).

Si un jugador ve que otro está en apuros y desea ponérselo más complicado, puede usar una carta para interrumpir su escusa (una carta de acción que tiene la palma de una mano) y puede dificultar su historia añadiendo algún comentario que le ponga las cosas más difíciles (usando, debidamente, una carta de escusa). En este caso el jugador no recupera cartas de escusa, esto lo hace sólo cuando ha sido su turno.

Finalmente, si una persona ve la tercera y última mirada de su amo, tiene una última posibilidad. Este deberá coger una carta de acción del mazo. Si ésta contiene, además de las figuras de señalar o interrumpir, una calavera entonces habrá agotado sus cartuchos, mientras que si no la tiene podrá continuar con su defensa, para intentar escaparse del azote del mal.

OPINIÓN

Es un juego que permite una gran posibilidad en cuanto a participantes se refiere, pudiéndose adaptar a grupos de 4 a 16 personas.

Es de oratoria, por tanto aquellos jugadores tímidos o que simplemente no son demasiado habladores, podrían no terminar de encajar.

No sólo se trata de hablar, sino que además se debe improvisar y tener imaginación, una combinación que no todo el mundo posee y que puede llevarnos rápidamente al final de la partida.

También, otros aspectos que pueden afectar a la duración de la partida serán lo intransigente o permisivo que sea el Señor Oscuro de la misma, o bien el tipo de estrategia que sigan los lacayos (Por ejemplo, si detectan al tímido del grupo y deciden echarle la culpa constantemente, el juego llegará a su final en breve).

En definitiva nos parece un juego muy bueno e interesante, pero siempre y cuando te rodees de un conjunto de personas que se adapte al perfil que requiere el mismo, ya que de lo contrario el juego llegará a durar escasos minutos y, lógicamente, perderá todo su atractivo.

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